La música durante el embarazo: ¿qué escucha realmente el bebé?
Escrito por la redacción de THE MOTHERS.
Durante años, muchas embarazadas han colocado auriculares sobre la barriga convencidas de que Mozart, el jazz suave o las nanas podían estimular a sus bebés. La escena se ha vuelto habitual también en redes sociales, donde abundan vídeos de rutinas de embarazo acompañadas de playlists, sesiones de relajación prenatal y recomendaciones musicales que acumulan millones de visualizaciones.
Pero, más allá de las creencias y las tendencias virales, poner música al bebé durante el embarazo, ¿es una buena idea? ¿Puede perjudicarle o, por el contrario, es beneficioso para su desarrollo intrauterino? Y, sobre todo, ¿qué oye el bebé dentro de la tripa de su madre? Lo analizamos.
La influencia de la música
La imagen dura apenas unos segundos. Un vídeo muestra a un bebé dentro del útero, con los ojos cerrados, acurrucado en la barriga de su madre. Se escucha —igual que él también la escucha— el primer movimiento de Eine kleine Nachtmusik de Mozart. ¿Cómo reacciona? Cantando. En la imagen, se le ve claramente mover la boca y la lengua como si estuviera vocalizando.
Detrás de esta secuencia grabada se encuentra un estudio realizado en 2014 por el Institut Marquès sobre la influencia de la música en el desarrollo embrionario. El trabajo sorprendió por varios motivos: en primer lugar, porque era la primera vez que se observaba a un feto reaccionar a la música mediante movimientos específicos; y, además, porque también era la primera vez que se le hacía escuchar música por vía vaginal (IVM), gracias a un dispositivo desarrollado por el propio Institut Marquès para este estudio, bautizado como BabyPod.
“Las investigaciones anteriores, con altavoces colocados sobre el abdomen de la madre, no habían provocado ninguna reacción significativa en el bebé”, explica la doctora Marisa López-Teijón, una de las autoras del estudio. Los investigadores diseñaron entonces un dispositivo intravaginal conectado a un altavoz externo, una forma de hacer llegar al bebé el sonido tal y como lo escuchamos nosotros, con suficiente intensidad, sin distorsiones ni deformaciones.
En el estudio participaron 24 fetos de menos de 16 semanas y 82 fetos de más de 16 semanas de gestación. Todos fueron expuestos de manera aleatoria a distintos estímulos: música mediante el BabyPod por vía intravaginal, vibraciones intravaginales similares al ruido y música emitida por altavoces colocados sobre el abdomen materno.
Y las conclusiones fueron contundentes. Mientras que la música emitida por vía abdominal o el ruido por vía vaginal no provocaron ninguna reacción en el feto, independientemente de la edad gestacional, los investigadores observaron “movimientos de la boca y de la lengua en fetos a partir de la semana 16 de gestación, cuya frecuencia aumentaba proporcionalmente con la edad del feto”.
¿Todos los tipos de música son iguales?
La respuesta es no. Dentro del útero, las frecuencias agudas llegan muy atenuadas: los sonidos graves y los ritmos suaves atraviesan mejor los tejidos maternos y el líquido amniótico. Esto explica por qué muchas recomendaciones médicas apuntan hacia músicas relajantes, melodías lentas o canciones acústicas.
Eso no significa que el rock, el pop o la electrónica estén prohibidos. El problema aparece cuando el volumen es excesivo, ya que una exposición prolongada a sonidos muy intensos podría alterar el sistema auditivo fetal. Por eso no se recomienda apoyar auriculares directamente sobre el abdomen ni utilizar música a gran volumen.
Más que el estilo musical concreto, lo importante es el estado emocional de la madre mientras escucha música. Si una canción relaja, reduce el estrés o genera bienestar, ese efecto también puede influir indirectamente en el bebé. El estrés materno sostenido durante el embarazo sí se relaciona con consecuencias negativas en el desarrollo fetal.
La voz humana parece tener incluso más impacto que la música en sí. El bebé escucha constantemente el latido cardíaco, la respiración y la voz de la madre desde dentro del útero. Después del nacimiento, muchos recién nacidos muestran preferencia por esas voces familiares.
La música prenatal en las redes sociales
En redes sociales, especialmente en TikTok, el fenómeno de la “música prenatal” vive un auge importante. Hashtags relacionados con playlists para embarazadas o música para bebés acumulan millones de visualizaciones y miles de publicaciones. Muchas creadoras comparten rutinas relajantes, sesiones de meditación o canciones que aseguran “calmar” al bebé dentro del vientre.
Pero los expertos piden prudencia frente a algunos contenidos virales que prometen estimular la inteligencia o acelerar el desarrollo cognitivo mediante determinados géneros musicales. La evidencia científica actual todavía es limitada y los resultados de los estudios son heterogéneos.
Lo que sí parece claro es que la música puede convertirse en una herramienta positiva durante el embarazo cuando se utiliza de forma natural y sin obsesiones. Escuchar canciones agradables, cantar, bailar suavemente o simplemente disfrutar de un momento de calma puede favorecer el bienestar emocional de la madre y reforzar el vínculo afectivo con el bebé.
Al final, quizá la pregunta no sea únicamente qué escucha el bebé, sino también cómo se siente la madre mientras suena esa música. Porque antes incluso de nacer, el oído fetal ya empieza a construir una primera memoria del mundo exterior: una mezcla de voces, ritmos, latidos y emociones.•
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