TDAH en niños: claves para entenderlo y apoyar a tu hijo
Escrito por la redacción de THE MOTHERS.
El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es uno de los diagnósticos neurobiológicos más frecuentes en la infancia. Afecta directamente a la capacidad de los menores para mantener la atención de forma sostenida, controlar sus impulsos y regular su nivel de actividad física. En España, se estima que entre el 5% y el 7% de los niños en edad escolar presentan síntomas compatibles con el TDAH, lo que lo convierte en un motivo de consulta muy habitual tanto en pediatría como en psicología infantil.
Aunque cada menor es único y experimenta el trastorno de una manera diferente, comprender el origen del TDAH y cómo se manifiesta es el primer paso para acompañar a tu hijo con seguridad, reduciendo la frustración familiar y favoreciendo su bienestar emocional y académico.
Los síntomas principales del TDAH se agrupan en tres áreas: inatención, hiperactividad e impulsividad
Mitos y realidades: las claves para comprender el TDAH
Es fundamental desterrar el mito de que el TDAH es consecuencia de una mala educación, de la falta de límites en el hogar o de la "vaguería" del niño. El trastorno tiene un origen biológico innegable, relacionado con sutiles diferencias en la estructura y el funcionamiento neuroquímico del cerebro (especialmente en la regulación de la dopamina y la noradrenalina), sumado a un fuerte componente genético.
Debido a estas diferencias neurológicas, los niños con TDAH se enfrentan a diario a dificultades invisibles:
Saturación mental: Les cuesta concentrarse en tareas que requieren un esfuerzo cognitivo prolongado, como los deberes, los exámenes o la lectura.
Olvidos recurrentes: Desconectan con facilidad de las instrucciones verbales, pierden el material escolar a menudo y les cuesta gestionar el tiempo.
Impulsividad: Actúan o hablan antes de procesar las consecuencias de sus actos, interrumpiendo conversaciones o mostrando dificultades para respetar los turnos de juego.
¿Cómo saber si tu hijo tiene TDAH? Síntomas principales
Los síntomas del TDAH en niños se manifiestan de forma diferente en cada perfil y suelen agruparse en tres áreas o subtipos principales:
Inatención (Predominio desatento): El niño parece no escuchar cuando se le habla, se distrae ante cualquier estímulo irrelevante, es desorganizado y le cuesta terminar las tareas que empieza.
Hiperactividad (Predominio hiperactivo): Muestra una inquietud constante, mueve las manos o los pies en la silla, habla en exceso y le cuesta permanecer sentado o tranquilo cuando la situación lo requiere.
Impulsividad: Responde antes de que se termine de formular la pregunta, es impaciente y puede reaccionar emocionalmente de forma muy intensa.
El hito de la Educación Primaria: En muchos casos, las señales de alerta se vuelven evidentes durante el inicio de la educación primaria (entre los 6 y los 9 años). Es en esta etapa cuando las exigencias académicas aumentan y la necesidad de autorregulación es mayor. Un diagnóstico temprano es clave para evitar que el rendimiento escolar caiga y, sobre todo, para proteger la autoestima del menor.
¿Cómo ayudar a un niño con TDAH? Pautas prácticas para el día a día
El apoyo familiar y la adaptación del entorno son los pilares más importantes para que el niño despliegue todo su potencial. Aquí tienes las estrategias recomendadas por los especialistas en salud infantil:
Rutinas claras: Establece horarios visuales y estables para las comidas, los deberes y el descanso. Saber qué viene después reduce drásticamente su sensación interna de caos.
Tareas fragmentadas: Divide los deberes o las responsabilidades de casa en pasos muy pequeños y manejables. Así evitarás que se bloquee por sobresaturación.
Instrucciones directas: Cuando le pidas algo, mantén el contacto visual, sitúate a su altura y dale una sola orden sencilla a la vez.
Foco en sus logros: Los niños con TDAH suelen recibir un porcentaje muy alto de críticas diarias a su alrededor. Es vital compensar esto elogiando de forma explícita sus esfuerzos, por pequeños que sean, para fortalecer su autoconfianza.
Higiene digital y deporte: Limita el uso de pantallas (móviles, tablets, videojuegos), especialmente antes de dormir, ya que sobreestimulan su sistema nervioso. En su lugar, fomenta el ejercicio físico diario, excelente para canalizar el exceso de energía y mejorar la calidad del sueño.
Un enfoque multidisciplinar: familia, escuela y especialistas
El soporte emocional en casa es insustituible: escuchar al niño de forma activa y recordarle que sus dificultades no definen su valor como persona es el mejor escudo contra la ansiedad.
Sin embargo, para garantizar su éxito, es imprescindible crear una red de colaboración con sus profesores y tutores en el colegio, permitiendo aplicar las adaptaciones metodológicas necesarias en el aula (como fragmentar los exámenes o sentarle en las primeras filas). Recuerda que, dependiendo de cada caso, el tratamiento óptimo puede incluir intervención psicopedagógica, terapia psicológica infantojuvenil o apoyo médico, alternativas que siempre deben ser evaluadas y supervisadas por un especialista cualificado.
Con la información correcta y un entorno empático, las familias pueden transformar la frustración en comprensión, guiando a sus hijos hacia un desarrollo pleno y seguro.•
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