Noveno mes de embarazo: síntomas, señales de parto y la recta final

Escrito por la redacción de THE MOTHERS.

¡Has llegado al noveno mes de embarazo! Al entrar en la semana 37 de gestación, se produce un hito médico crucial: tu bebé ya se considera un recién nacido a término. Si decidiera nacer hoy mismo, ya no se le consideraría prematuro. Sus órganos están completamente maduros y su sistema respiratorio está 100% capacitado para funcionar de forma autónoma fuera del útero. Estás en la línea de meta y puedes dar a luz en cualquier momento.

Así está tu bebé en el último mes de embarazo

En estas semanas finales, el feto mide unos 45 cm y pesa alrededor de 2,4 kg, pero no ha dejado de crecer: ganará aproximadamente 250 gramos por semana hasta el día de su nacimiento.

Su estado en esta recta final destaca por:

  • Inmunidad reforzada: Tu cuerpo le está transmitiendo una gran cantidad de anticuerpos a través de la placenta, protegiéndolo de múltiples virus y bacterias de cara a sus primeros meses de vida.

  • Piel y reflejos listos: Su piel luce completamente lisa, el vello del lanugo ha desaparecido y sus reflejos están perfectamente coordinados.

  • Formación del meconio: Sus intestinos están llenos de meconio (una sustancia pastosa y oscura), que constituirá sus primeras deposiciones durante sus primeras horas de vida.

  • Menos espacio: Notarás que sus movimientos son diferentes. Al no tener apenas espacio para estirarse, notarás más bien presiones intensas, giros y patadas muy localizadas con las que parece avisarte de que ya quiere salir.

El cuerpo de la madre: síntomas físicos de la recta final

A estas alturas, es completamente normal que la impaciencia aparezca y solo tengas ganas de dar a luz. Te sientes más torpe, tu centro de gravedad ha cambiado por completo y cualquier movimiento cotidiano (como levantarse de la cama o abrocharse los zapatos) supone un verdadero desafío.

Durante este noveno mes, convivirás con los siguientes síntomas:

  • Presión en la vejiga: El bebé desciende y encaja su cabeza en la pelvis, lo que comprime tu vejiga y te obligará a ir al baño a orinar con muchísima frecuencia.

  • Insomnio y fatiga: Encontrar una postura cómoda para dormir es difícil. Para conciliar mejor el sueño, cena ligero, evita alimentos pesados que te causen reflujo y trata de descansar de lado con la ayuda de un cojín de lactancia.

  • Agotamiento hormonal: Las hormonas y el peso físico te harán sentir muy cansada. Extrema las precauciones en tu día a día, especialmente al bajar escaleras.

Señales de parto: ¿cuándo hay que acudir al hospital?

El trabajo de parto puede anunciarse de varias formas. Es fundamental que observes tu cuerpo y conozcas las señales clave para acudir a la maternidad:

1. Contracciones uterinas regulares

A diferencia de las contracciones de entrenamiento, las contracciones de parto van aumentando de intensidad, duran unos 30-40 segundos y se vuelven rítmicas. Cuando tengas contracciones dolorosas cada 5 minutos durante al menos una hora (si es tu primer hijo), ha llegado el momento de ir al hospital.

2. Romper aguas (Rotura de la bolsa amniótica)

La pérdida de líquido amniótico puede ser una descarga llamativa o, a veces, una pérdida muy discreta que puede confundirse con flujo vaginal. Si rompes aguas, debes acudir a la maternidad en un tiempo prudencial, incluso aunque no tengas contracciones, para evitar infecciones. Si el líquido es de color verdoso o lleva sangre, acude de inmediato por urgencias.

3. Expulsión del tapón mucoso

Es una sustancia gelatinosa y espesa (a veces teñida de hilos de sangre) que protegía el cuello del útero. Perderlo indica que el cuello uterino empieza a modificarse, pero no es una emergencia. El parto puede desencadenarse en unas horas o tardar todavía unos días.

¿Qué pasa si se retrasa el parto? (Semana 40 y más)

La fecha probable de parto se sitúa en la semana 40 de embarazo. Si alcanzas esta fecha y tu bebé se hace esperar, no te preocupes: los protocolos médicos en España realizan un seguimiento muy estricto (monitores y ecografías cada pocas horas) para vigilar el bienestar fetal.

Si el embarazo se prolonga más allá de la semana 41 o 42, tu ginecólogo te aconsejará inducir el parto de forma programada para garantizar la máxima seguridad para ti y para tu hijo. ¡Mantén la calma, la maleta lista y disfruta de los últimos días de tu tripa!




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