Lanzarote, tierra de volcanes
Escrito por la redacción de THE MOTHERS.
Desde el cielo, Lanzarote deja ver toda su belleza de su pasado volcánico. Un trozo de tierra surgido del mar, sepultado por la lava desde el siglo XVIII. Lanzarote es la isla más singular y la más volcánica del archipiélago canario, con su aspecto lunar y sus cerca de 300 cráteres. Desde tierra, la isla regala una sensación como de fin del mundo que ha sabido explotar, gracias en parte a la creación arquitectural de un hijo pródigo, un hombre que entendió y amó su extraña belleza, César Manrique. La visitamos.
Parque Nacional de Timanfaya
Sin duda, la atracción turística más popular de la isla. Al parque Nacional de Timanfaya también se le conoce como «Montañas del Fuego», y la razón es fácil de imaginar: entre 1730 y 1824 un centenar de volcanes devastaron el sur de la isla, dando origen al espectacular paisaje lunar que podemos disfrutar hoy.
Con una extensión de unos 50 km2, el parque fue declarado Parque Nacional a finales de los años 70. A pesar de su apariencia volcánica casi desoladora, el parque conseva una gran riqueza biológica, tanto animal como vegetal.
Aunque la única manera de visitar el parque sea en autobús, dado lo accidentado del terreno, la visita bien merece esa pequeña “pérdida de libertad”. Como surgido de ninguna parte, destaca en el horizonte El Diablo, un restaurante de arquitectura circular abierto al entorno y a los todavía activos géiseres, donde se cocinan algunos platos con el calor natural de la tierra.
Los géiseres que permanecen activos en el parque son uno de las atracciones turísticas más espectaculares
Ruta por la obra de Manrique
Continuando la ruta hacia el norte de la isla, parada obligatoria es la Casa del Volcán, en Tahíche, la casa del artista y hoy sede de la Fundación César Manrique. Edificada en un campo de lava aprovechando los recovecos que las burbujas volcánicas naturales habían creado, su arquitectura impresionante nos enseña la visión artística de Manrique y su empeño en proteger su tierra, su biodiversidad y belleza.
La ruta siguiendo los pasos de Manrique, nos lleva a Arrieta, para visitar los Jameos del Agua, el primer Centro de Arte, Cultura y Turismo creado por el artista canario. Situado en un espacio natural originado en el interior de un túnel volcánico, este lugar emblemático representa la máxima expresión del ideario de Manrique: la creación artística en armonía con el medio y la naturaleza.
Siguiendo la ruta manriquena, son imprescindibles el Jardín de cáctus, un laberinto de piedras y más de 4.000 ejemplares de cáctus, y el Mirador del Río, situado a 475 metros de altitud. Un lugar mágico, creado entre dos accidentes geológicos bajo una gruesa piel de piedra, que revelan la belleza singular de este paisaje sacado de una película. •
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