Guía para padres: Cómo preparar el primer campamento de verano de tus hijos

Escrito por la redacción de THE MOTHERS.

La primera salida a un campamento de verano es toda una aventura para los hijos, pero también una experiencia importante para los padres. Entre la ilusión y la preocupación, es fundamental preparar bien este momento para que el niño disfrute plenamente de esta nueva etapa. Aquí van algunos consejos para ayudar a los padres a afrontar este primer campamento con tranquilidad.

Las emociones del primer campamento

Es completamente normal sentir cierta inquietud ante la idea de que los hijos se marchen por primera vez a un campamento de verano. Los padres pueden revivir malas experiencias propias o pensar que sus hijos no están del todo preparados para pasar una temporada fuera de casa. Para los peques, las emociones pueden ser contradictorias. Por un lado, la emocion del viaje y, al mismo tiempo, los nervios frente a lo desconocido. En este sentido, es importante ayudar al niño a gestionar las emociones que puedan aparecer y buscar juntos soluciones prácticas. “¿Qué harías si te sientes triste? Puedes mirar una foto de la familia que habremos puesto en la maleta o acudir a un monitor si otro niño te molesta”.

Al dejar exprimir de antemano todos los miedos, los peques vivirán la experiencia de una manera mucho más tranquila y plena, y se evitará la tan temida llamada al cabo de 24 horas para que los padres vengan a recogerlos.

¿Cuándo es el mejor momento para ir al primer campamento? Generalmente, a partir de los 6 años, con estancias cortas de una semana y eligiendo una actividad que realmente motive al niño. Y hoy las opciones son enormes: campamentos clásicos, deportivos, culturales o de naturaleza; pero también temáticos, científicos, lingüísticos o ecológicos.

Es importante mantener el vínculo y el contacto regular durante el campamento, pero sin invadir demasiado su nueva independencia

Aprendizaje positivo

Un campamento de verano es mucho más que unos días fuera de casa. Es una oportunidad para que los niños adquieran nuevas habilidades, hagan amigos y ganen en autonomía. A través de actividades variadas —juegos en grupo, deportes o talleres creativos— desarrollarán el espíritu de equipo, la creatividad y la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas. También aprenderán a organizarse, respetar normas de convivencia y tomar pequeñas decisiones por sí mismo.

Los campamentos también permiten descubrir actividades nuevas que quizás nunca habrían probado, como montar una tienda de campaña, y favorecen la mezcla social con niños de otros entornos o culturas diferentes.


La preparación práctica

Una buena preparación es clave para que la estancia se desarrolle en las mejores condiciones. Es importante hablar del tema con naturalidad. Explicarles qué les espera, las actividades que van a descubrir y tranquilizarles recordando que estarán con otros niños y que les acompañarán varios monitores. Los expertos recomiendan responder a todas sus preguntas: cuánto dura el campamento, qué actividades habrá, a qué distancia está de casa, cómo serán las comidas, el alojamiento o las normas. Cuantos más detalles tenga, menos sentirá que se enfrenta a algo totalmente desconocido.

Es importante preparar la maleta juntos. Incluir ropa cómoda, calzado adecuado para las actividades, artículos de aseo y, por supuesto, imprescindibles como crema solar o una gorra. También es recomendable marcar la ropa y los objetos personales con su nombre para evitar pérdidas.


Cómo mantener el contacto

Y una vez que el niño ya está en el campamento, ¿hasta qué punto conviene mantener el contacto? Es importante mantener el vínculo durante el campamento, pero sin invadir demasiado su nueva independencia. Muchos campamentos cuentan hoy con blogs o espacios online donde los padres pueden seguir las actividades de los niños mediante fotos y pequeños resúmenes diarios. También podéis escribirle cartas, una forma reconfortante de mantener el contacto.

Eso sí, conviene no llamarle constantemente para dejarle espacio y permitirle disfrutar plenamente de la experiencia. Una llamada por semana suele ser suficiente para saber cómo está y transmitirle unas palabras de ánimo.


Y después… gestionar la vuelta

Tras días llenos de emociones y experiencias intensas, muchos niños tienen dificultades para expresar todo lo vivido al regresar a casa, algo que puede desconcertar a unos padres que estan deseando escuchar anécdotas. Lo idóneo es hacer preguntas concretas y cerradas (¿Cómo hacíais para ir a dormir?, ¿Comías más pescado o carne?) y, sobre todo, dejar que el niño vuelva poco a poco a sus rutinas y recupere sus referencias.

Esos dias de campamento se convertiran en recuerdos que, en algunos casos, permanecen toda la vida. Así lo cuenta Carmen, de 63 años, al recordar los campamentos de su infancia: “Ibamos de excursión y al río y organizábamos juegos y bailes por la tarde. Fue maravilloso”. ¿Listos para la gran aventura del primer campamento?•


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