Biarritz, escapada en familia al País Vasco francés

Escrito por la redacción de THE MOTHERS.


Biarritz es la joya del País Vasco francés. Situado a tan solo veinte minutos de la frontera española, Biarritz es un lugar perfecto para una escapada de fin de semana o unos días de vacaciones en familia: pasear por su casco histórico, visitar el acuario, hacer surf, probar su gastronomía… Lo visitamos.

Biarritz, escapada en familia al País Vasco francés

Situada a pocos kilómetros de la frontera con España, Biarritz mezcla tradición marinera, ambiente surfero y una atracción innata para todos los que la visitan. No enamorarse de su ambiente es casi imposible. La ciudad puede recorrerse cómodamente a pie y, lo mejor: está construida mirando al océano. El sonido constante de las olas acompaña desde primera hora de la mañana hasta el atardecer, cuando las terrazas frente al mar se llenan de familias, surfistas y viajeros que simplemente buscan disfrutar de la tranquilidad del atardecer.

Ruta por la ciudad

El mejor lugar para comenzar el recorrido por este pequeño gran pueblo es la Grande Plage, la playa más conocida de Biarritz. Aunque en verano puede llenarse, sigue siendo muy práctica para las familias porque cuenta con amplios servicios, socorristas y espacio suficiente para pasar varias horas.

Desde allí merece la pena caminar hasta el Rocher de la Vierge, probablemente la imagen más reconocible de la ciudad. La pasarela metálica que conduce al peñón ofrece unas vistas espectaculares del Atlántico.

Biarritz, escapada en familia


Muy cerca del Rocher de la Vierge se encuentra el pequeño puerto pesquero, Port des Pêcheurs, uno de los rincones más auténticos de Biarritz, con casitas tradicionales y unos restaurantes a pie de puerto que os recomendamos: platos sencillos e ingredientes de primera calidad y un pescado fresco de temporada excelente.

Y ya que hablamos de gastronomía, en Biarritz podréis comprobar lo bien que combina la cocina francesa con la tradición vasca: crêpes, los famosos macarons, los platos aderezados con piment de Espelette, el queso de Ossau Iraty, los helados artesanos…

Y tras la comida, un plan que encantará a los peques es visitar el Aquarium. No es gigantesco, pero precisamente por eso resulta manejable con niños pequeños. Las focas y la zona dedicada al Golfo de Vizcaya suelen ser las favoritas. Además, como está situado junto al mar puede combinarse fácilmente con un paseo o una tarde de playa.

Rincones que merecen la pena

Biarritz es una ciudad pequeña, donde todo se puede hacer a pie y el ambiente invita a tomarse la vida con calma. Aquí, lo que mejor funciona son los planes sencillos: desayunar en una terraza, caminar junto al mar y dejar tiempo para improvisar.

Una parada muy bonita es el Plateau de l’Atalaye y el faro. La subida requiere algo de energía, pero las vistas compensan el esfuerzo, especialmente en días despejados.

Biarritz no necesita grandes artificios. Entre el océano, las calles tranquilas y la sensación constante de estar de vacaciones, la ciudad ofrece exactamente lo que muchas familias buscan para una escapada corta: tiempo juntos y la impresión de haber desconectado de verdad.

¿Sabías que…?

Aunque hoy se asocia sobre todo al surf y al turismo familiar, Biarritz alcanzó fama internacional en el siglo XIX gracias a la realeza europea. La emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleon III, se enamoró de este antiguo pueblo ballenero y convenció al emperador para construir aquí una residencia de verano frente al Atlántico, el actual Hôtel du Palais. A partir de entonces, la aristocracia y distintas casas reales comenzaron a pasar temporadas en la ciudad, transformando Biarritz en uno de los grandes destinos elegantes de Europa.


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